miércoles, 12 de octubre de 2016

Barcelona Games World

¿Me acompañas a la Feria de los videojuegos?



A Toni le hacía mucha ilusión ir y aunque yo no he jugado en la vida a ninguno (NINGUNO), conteste: ¡pues claro que te acompaño!  Yo es que me apunto a todo, también es verdad.

En estos dos últimos años, mi madre ha cuidado de Judit mientras trabajábamos, de lunes a viernes hasta las 18:30 de la tarde. Por esa razón, al llegar el fin de semana, en muy pocas ocasiones dejaba las niñas con ella porque, hombre, ya estaba bien. Me sabía mal.

Pero este sábado, que Judit hace un mes va a la guardería y mi madre ha recuperado su vida (aunque la echa muchísimo de menos también) no hubo ningún remordimiento de conciencia para dejarle a mis princesas y escaparnos solos a Barcelona. Creo que la última vez fue para el Cabaret Maldito, hace ya.

Buscando aparcamiento, pasemos por la entrada con el coche y había muchísima gente acumulada en las puertas del recinto esperando entrar. De hecho, se agotaron las entradas días antes.  Eran personas de todo tipo y de todas las edades. Desde grupos de amigos veinteañeros, a colegas de la edad de Toni pasando por parejas jóvenes y familias con sus hijos adolescentes. Muchas chicas también, esto ha dejado de ser solo un mundo de chicos.

Tengo poco conocimiento porque no estoy puesta en este tema, pero tengo que decir que me lo pasé muy bien. El primer pabellón que visitamos fue el que más me gustó. Nada más llegar, paremos a escuchar a un japonés que presentaba novedades de un videojuego. Más tarde en este mismo lugar, se jugaría una partida entre dos campeones de ligas, que reunió tanta gente como un Barça-Madrid. Hasta yo, que ni sé a qué jugaban ni quienes eran, me quedé ahí viendo como sacaban los rifles y las granadas y se mataban el uno al otro. La pasión con la que lo vivía el público allí presente se contagiaba aunque no tuvieras ni idea. Había unos militares delante de mí entregados al máximo a la partida.



Justo al lado quedaba un puesto de comida japonesa que me quede con las ganas de probar…son de esas cosas que piensas mientras camina por al lado pero no te paras a comprar y al rato te arrepientes de no haberlo hecho. Lo mismo pasó con el puesto de chocolate que había justo en el extremo opuesto de pabellón.

Lleguemos al stand de MSI y probemos lo que Toni había venido a probar. Las mascaras gafas de realidad virtual. Habían tres demostraciones: en una jugaban a tenis o pádel, en la otra había un tiroteo y por último, una demostración de un paseo con una nave espacial. Nos pusimos a la cola menos larga que era la tercera opción, y lo probemos los dos. Una flipada. Admito que me pareció chulísimo, que incluso me dio vértigo y tuve que disimular para no hacer el ridículo, pero me mareé. Toni flipó muchísimo claro. Dejo fotos, jaja.




A continuación me hubiera comprado más de una camiseta de los puestos de allí: Rocky, Daryl....pero no pude resistirme en comprarle esta camiseta a mi "Carlhëësi". Además, este año curiosamente, son la classe dels Dracs….así que es perfecta. Se ha convertido en su camiseta favorita en cuanto le he explicado su significado: madre de dragones.




Luego estuvimos visitando todos los pabellones, muchísimas presentaciones y colas para probar juegos, mucha gente disfrazada, vimos a youtubers del mundillo famosos y lo que más me gusto que encontremos en la sección retro fué esto: 

“Kitt te necesito” 


A la salida, con una hambre que no veía y para poner el broche final antes de volver a casa paremos a comer. Cuando vi huevos fritos…no podía pensar en otra cosa, no veía nada más en la carta. Aprovechando que íbamos sin Carla dije: ¡¡¡huevos fritos con patatas!! Mmmmmmmmmmmm, ni me acuerdo la última vez que los comí, ¡¡los quiero!! Las patatas no me gustaron pero bueno, yo con los huevos fritos fui muy feliz.



Lo curioso es que nunca habíamos ido a la Fira de Barcelona y justo en este mes iremos dos veces, la semana que viene volvemos al caravaning, esta vez con las niñas. 



jueves, 6 de octubre de 2016

1 Octubre



Mi madre le llama “la salamera” porque es una adorable gamberra seductora. Tan pronto le ha sacado toda la tierra de las macetas o deshojado y destrozado todas las flores del balcón, que viene a abrazarle con una gran sonrisa y esa dulzura tan maravillosa, que se le hace imposible reñirle.

Además, Judit todavía no lo sabe, pero tiene la mirada de mi abuelo (su padre). Y eso a mi madre la tiene…..sin palabras. Se parece mucho a ella además.

El sábado mi pequeña zalamera cumplió 2 añitos. Ha pasado volando, siempre lo digo pero es que es verdad. Me repito y aburro con ello, pero es que no salgo de mi asombro. Dos años ya, y yo que soy su madre, no me he enterado, será la experiencia o la supervivencia, jaja, que hace que lo vivas diferente, no tan pendiente, que lo tienes todo más por mano supongo, pero con la segunda, reconozcámoslo, ha sido todo más fácil. Los cuidados de bebe cada día son menores y ahora empieza a ser todo mucho más divertido con ella.

Judit habla mucho. Y aunque no se le entiende, ella en su idioma no para de hablar. Te partes de risa verla tan charlatana mientras gesticula con sus manitas en alto y sus caritas expresivas sin entenderse ni papa. Te la comes. Llevamos unas semanas que ha ampliado el repertorio de palabras, ha empezado a entenderse un poquito más y cada palabrita nueva es una fiesta, jaja. Ha aprendido a decir: ¿estàs be? (¿estás bien?) así, en modo pregunta. Y claro, a nosotros nos hace mucha gracia empezar a entenderle, con lo cual, nos pasamos el  rato repitiéndoselo para oírselo decir, de tal manera que al final pasa de nosotros. Se nota que ha empezado la guardería, esto de preguntar si estas bé, será por los cocos que dan, lo que se caen en el patio y repiten lo que las educadoras le dicen.

Esta grande grande. En la revisión se salió de la gráfica esa que calcula el percentil. Es ocho centímetros más alta que Carla, que ya es la más alta de su clase. Van a ser altas las dos. Tiene el tamaño de niñas un año mayor (teniendo en cuenta que es de finales de año).  La verdad es que la niña jala lo que le pongas, y algo que no me pasó con su hermana, es que de siempre ha mostrado interés por el entero y nunca por el puré. Recuerdo con Carla darle triturado hasta pasados los dos años y medio bien buenos, porque no había manera que masticara, y Judit nunca ha sido de triturado, ella a trozos y sola. La pelea ahora es que quiere comer ella, con la que lía. Y es bueno que coman solos, pero claro, de ahí va a la ducha y tampoco tiene una tanto tiempo los mediodías.

El sueño es lo que llevamos regular. Carla dormía toda la noche en su cunita desde el año y eso no se paga con dinero. Y Judit….Judit si la pongo en su cuna, aguanta una hora. No veo el día en que duerma toda la noche entera en su cuna. Estoy pensando en ponerla en la cama a ver. Que sí, que el colecho es muy bueno y reconozco que es adorable dormir con ellos, pero oye, a mi la espalda me duele mucho y eso de dormir al filito de la cama con una pierna atravesá mientras te dan pataditas (y patadotes) pues no me gusta tanto…..así que me lo pido para reyes, que duerma en su cuarto con su hermana y del tirón porfavoooorrr!!!!!  


En fin, nos tiene locos. Su sonrisa, su carácter divertido, lo cariñosa que es….nos tiene completamente enamorados, y desde luego, es la consentida de casa. Carla la adora y es maravilloso verlas juntas, empiezan ahora a jugar juntas mucho más. Algo por lo que toda madre muere de amor cuando las ve y da gracias por ello, sientes en ese momento que verdaderamente, algo bueno he tenido que hacer en la vida. 


viernes, 30 de septiembre de 2016

Viejos y nuevos retos personales

Me encanta esta estación, el otoño es romántico y agradecido. Aunque odio esta primera fase cuando te hielas por la mañana y te cueces por el mediodía, empezar a dormir tapadita, me encanta. Eso sí, ya estamos constipaos en casa.

Me he propuesto algunos retos para esta nueva “temporada” (son los mismos de siempre si lo vengo a pensar). Retos relacionados  con la organización familiar para conseguir mejorar mi  día a día.

Uno: crear un menú semanal y ceñirme a él, pase lo que pase. Esto es fundamental para poder hacer una compra justa, saber qué necesitas exactamente y que no. De esa manera es más fácil preparar todos los menús con la seguridad que no te faltan ingredientes, que más o menos comes de todo, evitas el dolor de cabeza de no saber qué hacer y si a alguien no le gusta, (que se joda) quiero decir, lo siento, es lo que toca porque lo pone ahí.

El menu de esta semana

Dos: Comprar por internet y lo más importante,  que me traigan la compra a casa. Esto que parece una sencilla operación, es complejísimo para mí. No todos los súpers tienen las cosas aptas para Carla, y estoy cansada de ir de aquí para allá. Principalmente, casi todo sale de Mercadona por lo bien que etiquetan. Pero últimamente su calidad deja mucho que desear para el dineral que te dejas en llenar el carrito. Así que estoy estudiando los productos de Eroski, que también etiquetan bastante bien y me han recomendado el capraboacasa.com como un muy buen servicio  de entrega a domicilio y gratuita a partir de 100 euros. Tengo que conseguir organizar esto y comprar ahí para dejar de cargar como una burra el mediodía que me queda suelto, y ese tiempo que le dedico a comprar, dedicárselo al apartado tres

Tres: Me he propuesto algo que va a ser megadificil conseguir porque no me entusiasma. IR A NADAR mínimo una vez a la semana, aprovechando el día que vienen mis suegros a casa y se encargan de recoger a las niñas.  ¿Por qué nadar? Por la espalda…no me motiva nadar, porque es un deporte muy solitario pero si es verdad que ayuda a mejorar mi salud como todos recomiendan, pues habrá que hacer el esfuerzo. De momento, he ido a probar y la verdad que salgo muy orgullosa de mí misma (hasta me hice un selfie a la salida jaja) pero ahora el objetivo es continuar, porque de esto hace ya tres semanas y no he vuelto a pisarla.

Y cuatro: Así de pronto, o casi sin darme cuenta conscientemente de ello, estamos exportando un montón y es algo realmente emocionante. Me esta gustando muchísimo. Ahora mismo tengo estas operaciones en marcha. Venta en Arabia Saudí, en Isla Reunión, en Marruecos y Túnez. Y yo sin saber hablar inglés. Escrito por email, TODAVÍA, pero me llaman por teléfono y es cuando me dan ganas de morirme y acabar con este sufrimiento. Así que, a falta de retomar los estudios, cosa que debería hacer en cuanto pueda, he decidido empezar a ver series en formato original (subtitulada) para irme familiarizando con el inglés y por lo menos, coger el teléfono con algo de seguridad cuando en la pantalla de la centralita veo una llamada entrante de muchos números….algo es algo.


No se por cual empezar. ¿Alguna recomendación?



viernes, 16 de septiembre de 2016

Detalles de nuestras vacaciones




Me pasa una cosa, no tengo tiempo ni ganas de escribir pero si de contar, ¿entonces qué? Entonces, hay que obligarse.  

Me ha parecido muy pobre el post de las vacaciones, soso, breve para lo que me han gustado. Así que voy a estirarlas un poco más y hablar de ellas con más detalle para recordar cositas:   

La ida la hicimos en dos tandas. Para ser el primer viaje nos pareció lo mejor por dos razones: nunca habíamos conducido tantas horas con las niñas y no queríamos llegar de madrugada. Así que nuestra parada a dormir fue en un pueblecito de Ciudad Real. En teoría para cuando teníamos previsto llegar (sobre la 1 de la madrugada), las niñas deberían ir dormidas puesto que a las 11 caen, pero no, llegaron despiertas y como una moto. Con mis hijas ningún plan se ciñe a lo previsto. Carla además muy ilusionada porque esto de ir de hotel nunca lo hemos vivido (dejemos de ir a hoteles cuando le diagnosticaron la alergia y  nos lanzamos al mundo caravanil) por lo que para ella era una excitante novedad “es com anar de colonies”. Eso de parar a dormir fue finalmente una gran idea, lo pasamos bien, una aventurilla chula. Por la mañana, desayunemos y seguimos la última etapa.

La inversión del verano ha sido las pantallas de tele para el coche. Hohoho, que maravilla por favor, bendita sean. Espero duren mucho tiempo porque ya no se vivir sin ellas. De peli en peli, íbamos haciendo camino. Recomendadísimas. Ya no salgo de mi pueblo sin ellas. Hubieron muchas paradas, pipis, estirar las piernas, tomar un zumo, un polo….pero se portaron como unas campeonas.

Temía mucho las altas temperaturas, pero tuvimos la suerte de los principiantes y no se dispararon los termómetros, o por lo menos a mí no me pareció tan bestia el calor. Y es que allí es un calor seco y es distinto. Paseas por la sombra, y estas medio bien. Esto aquí no ocurre. Aquí sudas como un pollito en la sombra también. Prefiero unos grados más pero un calor seco a tener esta humedad azqueroza.

Los días que fuimos a Córdoba y Granada, visitemos Mezquita y Alhambra (por fuera porque no habían entradas hasta noviembre) después de comer mientras Judit dormía la siesta en su cochecito, es decir, ¡sobre las 4 de la tarde!. Y sí, calor hacía, pero perfectamente soportable. Es más, dato curioso, el agua de la piscina del pueblo estaba ¡¡helada!! ¿Cómo puede ser? Si la de mi pueblo este julio la teníamos templadita…¿de dónde la sacan?

Me reitero. Me encanta el sur, me identifico muchísimo con ese carácter y me enamora la luz que tiene, allí el sol brilla de otra manera. También digo que se añora nuestro verde intenso, nuestras montañas, pero la alegría de la gente aunque sea es topicazo, es una realidad.

Aun con gps, cada vez que salíamos del pueblo, nos equivocábamos. Estoy convencida abrimos caminos nuevos, descubrimos entradas que seguro ni mi tío residente desde nacimiento, sabía que existían. Increíble. ¿Cómo podemos ser tan malos? Carreterillas en medio de olivares donde no pasaba ni el aire….¿seguro es por aquí? ¡y yo que sé! Jajajaja.

Nosotros si no visitamos urgencias del sitio donde estamos, no estamos contentos. A partir de ahora, juro que llevaré preparado la dirección del hospital más cercano porque no hay vacaciones que no fichemos. Nos sentemos a tomar algo en Granada y Carla se llevó la carta de polos de la barra. Cuando fue a devolverla, lo hizo corriendo y chocó con un camarero que también iba deprisa, lanzando a mi niña contra la pared de la barra, y dando con la cabeza en un ribete decorativo de obra que había a media altura. Además con los pies dio contra una puerta de hierro que había al lado, de manera que el golpe fue sonoro y el susto gordo. Cuando le miramos, tenía un chichonazo en la parte de atrás de la cabeza importante, y ella, llorar y llorar y más llorar, que le dolía mucho.

Carla es de llorar y no es la primera vez que corremos por un chichón en la cabeza. La vez anterior fue porque se cayó de la cama, en urgencias nos dijeron que el simple hecho de salir chichón era buena señal y si no había perdido el conocimiento y contestaba bien a todos los estímulos y preguntas, no había que alarmarse. De modo que no quise ponerme nerviosa, pero claro, si no se le pasa y dice que le duele, te cagas viva porque es un golpe en la cabeza. Así que decidimos volvernos al pueblo. Hora y media de camino llorando.

Pues nada, lleguemos y nos fuimos a urgencias a pasar revista. Realmente esta experiencia daría para un post entero porque la histeria fue cobrando vida por momentos al más puro estilo “familia de locos” que es lo que somos. De nuevo, nos perdimos entre olivares, 25 kilometros infinitos entre olivos, y es que allí no tienen el hospital al lado, sino eso, a 30 kilometros del pueblo. Esta vez pensaba lo hacía bien y no, nos volvimos a equivocar. Mientras, Carla llora que te llora, chilla que te chilla.  

Finalmente llegamos y entremos como alma que lleva el diablo, a esas alturas, llevaba ya más de dos horas llorando sin parar, sin tregua. Yo que intenté no perder los nervios, convencida que solo era un chichón, después de tal nivel de llanto, temía hemorragias interiores o derrames, todas esas cosas horribles que no entiendes técnicamente que son pero que escuchas que pasan.

No sé el rato que esperemos en una sala de pediatría vacía. Yo esa parsimonia no la entiendo…finalmente apareció un enfermero que le miró las pupilas, le pregunto cómo se llamaba y nos dijo que todo estaba bien y que nos tendría una hora en observación y si seguía bien (ósea como lleguemos) nos podríamos ir a casa. Entonces, a la bendita de mi hija le entró el nervio por irse, y ahora lloraba porque se quería ir a casa. Pa matarla. “si, te puedes ir bajo tu responsabilidad…..” claro, escuchas eso y todos los demonios del miedo hipocondriaco bailan alrededor tuyo mientras te pinchan con su lanza. Ahora después del maratón que llevamos (eran las 9 de la noche y la niña ya tenía hambre y parece que por fín se había cansado de llorar) NOS QUEDAMOS. De modo que un zumito de la maquina exponedora y un kit kat (apto) hasta que vinieran a darnos el alta.

Cuando lleguemos al pueblo, entrando por una especie de polígono en esta ocasión, la niña ya venía tranquila, medio dormida y bien. Al día siguiente eso sí, a mí me salió una panza en el labio de los nervios que pasé.

La vuelta la hicimos del tirón, de noche, y nunca más. Por lo menos no así, se nos fue de las manos y salimos demasiado tarde. Los últimos kilómetros por poco tenemos que pedir patrulla de rescate. La salida del sol con ese cansancio es mortal, cae sobre ti como un manto de fuerza, dejándote el cuerpo completamente inmóvil impidiéndote mantenerte alerta con los ojos abiertos. Te caes de sueño, y eso es malísimo. Paremos, estiremos piernas, nos mojemos la cara y pudimos con el tramo más difícil.  Costaron un poco pero lleguemos.

A los días, estaba en casa y estoy reponiendo pañales en la mochila cuando veo un mando de televisión raro. Pensé no fuera de la casa del pueblo y cuando le doy la vuelta veo una etiqueta enganchada con celo “202”. Una de mis niñas debió pensar que era un mando muy bonito y lo metió en la mochila sin darme cuenta, jajaja, me entró la risa cuando lo vi.

Llame al hotel para decirles que no había sido un robo, no por lo menos intencionado, y lo envié por Seur. Supongo que lo han recibido, no me han confirmado nada tampoco, tendría que llamar a ver si así ha sido. Me supo mal por los que hayan venido detrás nuestro y hayan querido ver la tele. Además, estuvimos muy comodos y nos atendieron súper bien la verdad.


Con todo, los sustos, las risas, los momentos…. han sido las mejores vacaciones que hemos pasado en familia hasta la fecha. 



jueves, 15 de septiembre de 2016

Ocho años sin fumar


Empecé a fumar con 14 años con un par de amigas, escondidas en un lugar llamado “la piedra” porque era como un portal abandonado con una piedra grandota donde nos sentábamos. Para entonces esa calle estaba al final del pueblo, enfrente solo había campo. Hoy ya no es el final del pueblo, hay casas y parques en aquel lugar donde solo había trigo. Ahora ya una no se acuerda de aquel otro paisaje, a menudo paso por delante y aunque el portal sigue igual, se me olvida que paso delante de ella.

Mi padre fumaba y a mis hermanos mayores les había visto fumar también. Ahora no recuerdo si para entonces lo sabían mis padres o no. Supongo que sí porque las vecinas eran rápidas, como lo fueron conmigo. Mis padres no me castigaron. Sabían por experiencia que iba a hacer lo que quisiera, soy la tercera de cuatro hermanos, pero evidentemente me soltaron la charla y me aconsejaron que no siguiera fumando.

Pero mis amigas y yo seguimos. Comprábamos un paquete de Lucky entre todas y nos íbamos a fumar….ais…que gilipollas éramos.

Bueno, pues estuve fumando hasta el 15 de septiembre de 2008. Ese día dije adiós a dieciséis años de vicio para convertirse en el primero de mi condición de fumadora a NO FUMADORA. Hasta ahí. Para entonces, estaba soltera, vivía sola y podía hacer lo que quisiera. Y fumaba tanto que dije, ya no fumo más porque coño, es que me sienta mal. Pero tener esa consciencia sobre lo dañino era para mi persona, no significa que fuera coser y cantar, no. Lo pase FATAL. De hecho nadie me apoyó, porque nadie se creía iba a dejar de fumar, cosa que tampoco comprendo porque no era la primera vez que lo conseguía:

La primera vez fue cuando me operé de Hiperhidrosis. El doctor me dijo: si quieres operarte, no puedes fumar, es más, si sigues fumando, no te opero. Y tiré el paquete de tabaco en la misma salida del hospital. No me costó nada porque tenía un claro objetivo y creo que estuve cerca del año sin fumar. Y volví. La segunda vez no me acuerdo cuando fue, y duro poco, fue por un periodo de tiempo bastante inferior. Aquello fue un primer intento de lo que sería la definitiva.  

El caso es que lo conseguí. Me costó mucho esta vez, porque ya digo me encontraba en un momento estelar, pero mira, así lo decidí. Tuve que pasarme incluso un tiempo sin salir porque me convertí en un ser un tanto agresivo, jaja, con bastante mala leche y aquello afectó a algunos momentos sociales que decidí evitar hasta que se me pasara el monillo.

En esta ocasión no tiré el tabaco, lo tenía en casa. Pensé que era bueno tenerlo cerca, saber que si quería podía, pero no iba a querer. Decirle que mandaba yo cada vez que veía el tabaco allí encima me daba fuerza (valiente tontería ahora que lo pienso), y su presencia no me molestaba lo más mínimo (JA). En el curro en cambio tenía un calendario que iba tachando los días que pasaban sin fumar….no dejé de marcar los días hasta casi los 6 meses. Incluso soñaba que fumaba, algo que creo es común también. Tampoco faltó el archiconocido libro: es fácil dejar de fumar si sabes como.  Y reconozco que ayudó. Tiene cosas muy buenas. Superar los minutos que dura un cigarro o imaginar en fila india el montón de cigarros que has dejado de fumar me ayudaba a mantenerme firme y no caer. 

Y todo esfuerzo tiene su recompensa. Uno de los momentos que más orgullosa me sentí una vez que iba por la calle y un chico se paró para pedirme fuego. “No fumo” le contesté. Y solo yo fui consciente de que lo había conseguido. La sonrisa se me salía por las orejas. Allí estaba yo en mitad de la calle, sola, disfrutando de un súper éxito personal.

PD: últimamente, hace meses ya, tengo una crisis con el tabaco y me han vuelto las ganas locas de fumar. Durante mucho tiempo, cuando lo superas, el tabaco suele molestarte exageradamente. En cambio, llevo una temporada que me viene gustando el humillo….si no tuviera hijas, creo que hubiera caído ya de nuevo, pero jamás van a verme con un cigarro en la boca. Sé que no tiene nada que ver, que ellas harán lo que tengan que hacer, pero me lo prohíbo.

Espero no volver a fumar jamás, y confío que así será porque me siento orgullosísima de ello. Ocho años, ¡que se dice pronto!

lunes, 12 de septiembre de 2016

Las vacaciones en el pueblo




Cuando era pequeña, me encantaba tirarme en el suelo y adivinar qué dibujaban las nubes.  Pues ya en camino, hacía poquito que estábamos en carretera cuando de pronto, el cielo se abría dibujando un brillante corazón, ¿lo veis? Suspiré. Supe que mis abuelos nos sonreían, que están felices de que volvamos y mantengamos viva su casa, con este amor que le tengo. Estuve muy nerviosa hasta este preciso momento, nervios sobre todo
por cómo iría el viaje con mis dos gruñonas, por como estarían allí, pero en este instante, supe que todo iba a ir genial…y así fue.

Aun habiendo pasado muchos años, nada más poner un pie en la calle y cruzar la puerta, me sentí como si hubiera estado ayer mismo. Amo este lugar.   


Fueron días de exclusiva tranquilidad, que es justo lo que todos deseábamos y necesitábamos. De silencio y paz. Vivir sin prisas, a dulces sorbitos saborear todas las horas del día. Con poco somos felices. Mis hijas encantadas en un nuevo lugar por conocer. Disfrutaron muchísimo de los días en el pueblo y estaban en su salsa haciendo vida en la calle. Enseguida hicieron amigas además, con las que jugar hasta altas horas de la noche al escondite, las cartas, la araña peluda….hasta se le pegó el acento un poco a Carla. Mis dos exploradoras eran un peligro entre tanta cuesta. Algún susto tuvimos. Tampoco pudieron faltar el desayuno de coñaras con chocolate. 















 También hubo tiempo para visitar Córdoba y Granada. Que bonitas son las dos. Era la primera ocasión en que hacíamos turismo en familia. Desde que somos padres, nos habíamos apoltronado en los campings y que gusto retomar un poquito la dinámica de andar y visitar nuevos lugares. Me supo a caramelo.






Volveremos mucho más a menudo. A todos nos ha encantado. Misión cumplida. Todo ha valido la pena. Si me ayudas un poco, “esto seguira como está abuela”.


Te lo prometo.





miércoles, 3 de agosto de 2016

Verano Azul


Hemos sido siempre una familia muy humilde, así que cuando éramos pequeños, nunca fuimos de vacaciones como se entienden ahora las vacaciones: camping, apartamento, hotel…. Como mucho al pueblo, pero tampoco todos los años. Así que cuando se acababa el colegio y llegaban las vacaciones de verano,  los principales recuerdos que se me vienen a la cabeza son: ayudar a mi madre a hacer la faena de la casa, salir a la calle y al parque de enfrente de casa a jugar, los días de playa con mis tíos, la piscina del pueblo de vez en cuando y los dibujos animados y las series de la tele que podías ver durante toda la mañana porque no ibas al cole: David el gnomo, Tom Sawyer, Barrio Sesamo, Willy Foc, D’artacan, Heidi y Marco….me pongo nostálgica, son los dibujos de mi infancia.  

Pero también hubo series, y voy a hacer especial mención a la primera que ví (y que yo recuerde), la que con toda seguridad forma parte de la vida de muchos y ha escrito todo el mundo sobre ella porque, sin duda, todos le tenemos reservado un laíto de nuestro corazón: VERANO AZUL.

A todos nos marcó, formó parte de nuestras vidas, no sé las veces que la he visto en televisión y a mí personalmente me encanta que la repongan. Ahora hace años que no lo hacen y no entiendo por qué se criticó tanto que la echaran de nuevo verano tras verano. Con el montón de porquerías que hay en la tele, y vienen a quejarse de Verano azul….que vida tan triste han de tener para quejarse de ello! 

Hace cosa de unas semanas, le puse a Carla el primer capítulo y lo vimos juntas. Ella no es mucho de tele, pero aguantó bastante. Me emocioné muchísimo de volver a verlo junto a mi hija. Sorprende verse identificada como padres al mismo tiempo que como niña, y me emociono ese momento de intensos recuerdos. Cuando esto me pasa, mi hija me mira sin entender nada jaja, para ella, llorar significa todavía algo malo, y me preguntaba qué me pasaba….por más le decía estaba emocionada porque me recordaba cuando yo era pequeñita, no lo acababa de procesar y acabó rascándose los ojos y medio llorando también de verme a mí. Pobre mi niña, me la como.  

Esta pandilla (adoro esa palabra: PANDILLA) tan diferentes y tan iguales, formada por chicos y chicas de distintas edades y clases sociales, comparten vacaciones de verano en un pueblo costero precioso, consiguiendo crear un fuerte vínculo de amor y amistad junto a Chanquete y Julia, un marinero jubilado y una pintora que está veraneando sola (de mi quinta actual, jeje) Sus  aventuras, sus sentimientos, sus líos…lo típico de esa edad claro, ¿quién no se ha sentido identificado en algún momento con alguno de ellos cuando eres un crío? Esos maravillosos veranos de salir a la calle con tus amigos a disfrutar solo de eso, la calle, la pandilla y todas las aventuras (gamberradas) que se nos ocurrían.  

Creo que independientemente del cariño especial que le tenemos por ser parte de nuestra infancia, Verano Azul, es una serie que nunca pasará de moda por más años pasen.  Siempre nos  transportara a nuestra niñez, a nuestra adolescencia, y aunque los cambios con esta nueva generación son abismales, refleja inquietudes y maneras de ser que todos tenemos a esa edad, las relaciones con nuestros padres, con los amigos…. Es una serie de una época pasada que nos identifica, pero al mismo tiempo trata temas del día a día, importantes y vitales para todos, de amor, de convivencia, de la vida…. Es un reflejo de nosotros, del antes y de ahora. De cómo hemos cambiado y cómo seguimos iguales.

Inolvidables momentos: “Chanquete a muerto”,  “No nos moverán”,  “el final del verano” AMOR, nostalgia, cariño, piel de gallina, jaja. Es todo eso.


Empieza mi particular verano azul...y blanco. 

Felices vacaciones, disfruten de ellas todo lo que puedan, todo lo que el verano dé de sí.  ¿Acaso no es en el verano donde guardáis vuestros mejores recuerdos? Los míos sí. 

Hasta la vuelta!